Transfiguración…

La liturgia de la cuaresma, nos presenta, en el evangelio de hoy, el episodio de la transfiguración del Señor, junto a Pedro, Santiago y Juan, Jesús sube al monte Tabor, donde se aparecen Moisés y Elías, y los apóstoles contemplan una mínima parte de la gloria de Dios.

La humanidad de Pedro le hace exclamar… que bien que estamos aquí, construyamos tres chozas, una para ti (Jesús) una para Moisés y una para Elias…

y me cuestionaba, y pensaba… porque, que ganas de hacer tres chozas y quedarnos detenidos en un tiempo, en un lugar, determinados… para mí en el último mes y medio, que a pesar de estar lleno de dudas y de contradicciones, en que por diversas situaciones he debido tomar desiciones importantes que estaba evitando, pero que también me ha traído mucha paz al corazón y que sido un tiempo en que he podido leer con mayor claridad los signos por medio de los que Dios nos habla, además de comprender que “los tiempos de Dios son perfectos…”

Que gana de quedarse y hacer tres chozas, sin importar nada más, congelar el tiempo y excluir a los demás, para permanecer en ese eterno hoy en que Dios actúa e interviene en nuestra historia mostrándonos un ápice de su gloria.

Sin embargo, no es posible, la vida continua y requiere que actuemos consecuentemente… la tradición nos dice que Moisés y Elias hablaban a Jesús sobre lo que debía vivir en su pasión… así también a cada uno de nosotros nos toca bajar y entrar en Jerusalén para ocupar el papel que nos corresponde en la pasión de nuestro Señor y para también pasar por nuestras propias y diversas experiencias de vida – muerte a la espera del día nuevo de la resurrección.

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“El celo por tu casa me consume…”

En medio de la visita del obispo de Roma, Patriarca de occidente, metropolitano de la provincia eclesiástica Romana, primero entre los iguales, siervo de los siervos de Dios… anoche me sacudió la noticia que un gran y muy querido amigo se suma a la lista de los clérigos que han sido acusados de abuso… y surgen las preguntas (porque si en otros casos no me cabía duda de la culpabilidad o del dolo con q se había actuado, en otros me parecía razonable la duda, en este último caso me parece poco creíble la acusación)… cómo se reacciona?… que se hace?… como se aborda el tema? Cómo se puede ser coherente con la opción de colocarse del lado de los pobres de la tierra, de los excluidos, de las victimas, de quienes no tienen un lugar en el templo porque son considerados impuros, de aquellos que por opción o porque no la han tenido no pueden (y no podemos) sentarnos cómodamente a la mesa que preside aquel “dulce rostro de Cristo en la tierra” que visita nuestro país… y a la vez estar de parte y defender al amigo?

Se puede estar lejos o cerca de Roma pero no sin Roma, me ha dicho varias veces en estos días un personaje muy especial, a quien estimo mucho y a quien me unen fuertes lazos de afecto y mucha vida compartida… que conoció en carne propia los dolores y sin sentidos, que representa para una víctima, ser parte de un proceso canónico por abuso… por un lado cada vez me convenzo más de que tiene razón, pero por otro cada vez me cuestiona más el pensar en el abismo que separa la que idealmente debiera ser casa común, una gran familia, recinto de verdad donde todos encuentren motivos para la esperanza, que debería ser la iglesia y lo que en realidad nuestra pobre humanidad ha construido…

Desde el inicio cuestioné la oportunidad de la visita papal, las estrategias comunicacionales que la rodearon, el costo y el financiamiento… la misma figura de Francisco, que por un lado parece interpelar a las anquilosadas estructuras eclesiales… pero que por otro evita que esas palabras y propuestas de cambio den lugar al necesario movimiento de una puesta al día que no excluya a nadie… la incistencia en la “tolerancia cero” frente a los temas de abuso y su nula concreción, que en Chile se hace notoria en casos emblemáticos… y también la desatada papalatria que invade a muchos hasta el nivel de no poder ser actores críticos del actuar pontificio haciendo recaer toda culpa en otros grados de la jerarquía… cuando las culpas y los errores en una organización jerárquica siempre deben ser compartidos…

“El celo por tu casa me consume…” una frase que resuena constantemente en la historia de este encuentro amoroso entre Dios y el hombre que es la historia de la salvación… a mi ese celo me consume y hace que me duela la iglesia… que me duela Osorno con sus fieles divididos y sufrientes, no por zurdos ni por tontos (y como duele que dichas palabras hayan salido de la boca de quien está llamado a confirmar en la fe) por el nefasto orgullo de Juanito Barros (que no tiene ningún olor a oveja, sino más bien olor a vieja) y de un pontífice que se niega a escuchar la voz de Dios que clama por medio de su pueblo… que las influencias de Fernando Karadima sigan vivas y vitales en chile… que sea un secreto a voces que Marco Órdenes podría ser absuelto en el proceso canónico seguido por acusaciones de abuso (canonizando así a uno de los peores frutos de mi tierra iquiqueña y que tanto daño hizo a la iglesia)… me duelen los 80 nombres de clérigos y religiosos (as) que han sido acusados de abuso, aún cuando en ella figuren personas como el cura Hervia (acusado en venganza por denunciar a Francisco José Cox) que ha sido declarado Inocente por la justicia civil y por la canónica… que es una muestra de lo mal que se han hecho las cosas…

Me duele este reino de Cristo que somos incapaces de construir, me duele nuestra propia indolencia frente a los dolores y esperanzas de los hijos e hijas de Dios, me duele el no poder sentarme a la mesa común , me duele que muchos deban fingir algo que no son para poder concretar su vocación, me duele cómo hemos conducido esta, que debía ser una historia de amor entre Dios y sus hijos…

“Cómo te pagaré, oh Señor, todo el bien que me has hecho?”

Al llegar al término del año, y general al concluir un ciclo, siempre resulta conveniente e incluso hasta imprescindible realizar recuento de lo bueno y lo no tan bueno que hemos vivido en el ciclo que se cierra.

Sin duda el año se acaba, en esta noche vieja, nos deja con mucho que agradecer, con muchas más historias para contar o simplemente para guardar, en esos recónditos lugares en que guardamos esas historias que solo nos contamos a nosotros mismos de vez en cuando.

Es el momento para conmemorar, para traer a nuestra memoria a todxs quienes pasaron por nuestras vidas y compartieron nuestra historia.

Dar gracias por lo bueno y por lo menos bueno, agradecer por quienes ya no están, por quienes siempre están y por quienes vendrán; todxs siempre son un paso de Dios por nuestra vida.

A quienes pudimos hacer daño u ofender, pedir disculpas; a quienes nos hicieron daño o nos ofendieron, tengan la certeza que el perdón de nuestro corazón llegó hace mucho tiempo.

Para el próximo año… sigamos luchando y esforzándonos por la construcción de un mundo mejor y más justo para todxs

“Y el Verbo se hizo carne y habito entre nosotros…”

Si en medio del ruido, de las idas y venidas en que nos vemos envueltos en estos días de fiesta, tuviéramos la capacidad de detenernos, de silenciarnos, de detenernos, de dejar de lado todo lo accesorio, las luces, los papeles que envuelven regalos, los villancicos, y quedarnos solo contemplando la grandeza del misterio, la humildad y sencillez del misterio, la tremenda y terrible soledad humana que rodea el misterio de un Dios que dejando su grandeza, se viste de nuestra humanidad sufriente , dolida, herida, pero también esperanzada, de un Dios que es Padre y Madre de todxs, y que sin necesidad alguna de su parte, solo por gracia, desbordando su AMOR se autocomunica…

quizá nuestras fiestas de navidad serían distintas, quizás nos detendríamos más a contemplar el dolor de la humanidad que sufre, quizá nuestra celebración de la Natividad sería menos aséptica, más humana, sin dejar de lado lo sobrenatural, pero fijándonos en la profundidad de la humanidad del nacimiento de Jesús, porque si proclamamos de Cristo que así como es verdadero Dios, también es verdadero hombre, y cómo todo ser humano nació, y la Virgen cómo toda madre sufrió dolores de parto, y sufrió en el parto…

Si realmente fuéramos capaces de entender la maravillosa humildad y humildad con que Dios ha querido vestir tan gran misterio, quizá entonces seríamos capaces de asumir que ser cristianos implica la obligación de colocarnos en connivencia con lxs “pobres de la tierra”, con lxs excluidxs, con lxs sin voz, con todxs quienes no tienen lugar en el templo, ni entre los poderosos de la tierra…

elredo

En el extraño momento en que se acaba el dia 15 y se inicia el dia 16 de julio, en el pueblo de La Tirana, en el norte de Chile, tiene lugar una fractura en el tiempo lineal, un quiebre de la cotidianidad de la vida humana, es e momento en que el misterio se realiza, en que el ciclo anual de la fiesta llega a su termino, a la vez que se inicia un nuevo camino, que ha de llevarnos a la fiesta del año venidero.

Es en este tiempo de fiesta, donde todo nuestro caminar adquire sentido, donde dejamos de preocuparnos de los constantes idas y venidas, de los trajines de la vida diaria, para simplemente concentrarnos en “SER”.

Hace años que no voy a la fiesta de Nuestra Señora del Carmen, en el pueblo de La Tirana, pero siempre en esta noche del año, añoro esas “alegres jornadas de fiesta, al calor de la amistad”, añoro ser parte de ese momento misterico, en que en medio de la multitud nos resulta posible encontrarnos cara a cara con ese Absolutamente Otro, en ese segundo en que lo humano y la divinidad, por medio de la imagen venerada de Nuestra Señora del Carmen se encuentran y toda nuestra existencia, cobra un sentido nuevo, en el espacio atemporal del eterno y permanente presente de Dios, en que nuestro pasado y nuestro presente, en que nuestras historias y las de nuestra “tribu” se hacen presentes y se encuentran…

Junto a la añoranza por ser parte de ese instante numinoso, en que se renueva el misterio, creo que sin ninguna duda, en esta noche, en que esperamos el termino del ciclo y el inicio del nuevo ciclo, lo que en gran parte se añora son las fiestas pasadas, las ya vividas, las que permanecen en ciertos recuerdos entrañables que guardamos en reconditos lugares del corazon, y que muchas veces se hacen presentes cuando mas lo necesitamos o cuando menos lo esperamos.

Quisiera estar en otras fiestas de La Tirana, aquellas que huelen a “nuez noscada”, a “champiñones secos”, esos ingredientes que indefectiblemente mi abuela incluia en las provisiones que llevaba para los largos dias que permanecia en el pueblo y que nunca utilizaba; Tiranas con sabor a esas sopaipilla gigantes, preparadas por alguna cholita en una esquina cualquiera del pueblo; “tiranas” que parecian mas frias, mas tierrosas, mas calurosas, de tardes enrrollando cintas con la tia eloisa…

Quisiera estar en esas fiestas en que irremediablemente terminabamos agotados, asoleados, enfermos, ojerosos, pero alegres de haber cumplido, de haber hecho lo mejor para el desarrollo de la fiesta, de dias levantandose a recibir a los bailes mas humildes a las 3, 4 o 5 de la mañana, cuando nadie estaba dispuesto a hacerlo, fiestas que saben a la comida preparada por la hermana “p’anchita”, con la jeno y su tia, con religiosas y sacerdotes que nunca mas volvimos a ver, con amigos que ya no lo son, con otros que ya no estan, Tiranas que tienen como musica de fondo el magnificat, la voz de don Orozimbo diciendo que “nadieN ose dudar de la virginidad de Maria”, del tio Enrique tratando de llegar al tono del prefacio que nunca logro cantar bien…

Fiestas que para mi tienen nombres y rostros, el de mi abuelo manuel del carmen, el de mi abuela esmeralda, de David, de Pablo, de Viviana, de Marcelo, de tantxs, de todxs y ningunx…

fiestas y tiempos en que todxs eramos mas niños, mas inocentes, mas idealistas…

algun dia nos volveremos a encontrar, en otras fiestas, en otros tiempos, en otras celebraciones, en que con nuestras vida celebremos la vida, nuestras vidas y las vidas de los que ya no estan, los amor que fueros, los que nacieron y los siempre estaran presentes, porque marcaron nuestra vida…

Gracias a la vida… que nos da tanto

 

 

elredo

 

Sin duda al cumplir un año mas de vida se me hace necesario y hasta imprescindible ser y estar agradecido con la vida, y con el Dios de la vida (para quienes somos creyentes) por todo lo que se nos ha dado gratuita e inmerecidamente, cuanto mas compleja pueda ser nuestra vida, sin duda mas debemos agradecer por las tantas oportunidades que se nos dan, también por tantos dolores, por tantos sufrimientos, por tantos amores y desamores, por tantas esperanzas y desesperanzas, por alegrías y tristezas, por los días de abundancia y los días de escases, por esas alegres jornadas de fiesta al calor de la amistad y por los días grises y solitarios… por todo lo que ocurre en nuestra historia personal y por todxs quienes pasan a nuestro lado, por quienes se detienen con nosotros, por quienes comparten el caminar, por quienes llegan, por quienes parten, por quienes regresan, por los nuevo amigos y por aquellos que de tanto caminar juntos son autenticxs hermanxs y compañerxs de ruta, en estos caminos complejos y a vece dificultosos que nos toca recorrer.

Gracias a la vida… que nos quita pero tambien nos regala abundantemente, gracias por la familia, por aquellos que son de mi sangre y con quienes comportimos un origen comun, gracias tambien por la familia que se elige, lxs amigxs que tantas veces han estado a nuestro lado, gracias por la vida de las nuevas generaciones que abren paso a la esperanza en medio de tanta desesperanza.

Gracias a la vida por todo y por todxs

Gracias a todxs

 

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros que, cuando los abro,
Perfecto distingo lo negro del blanco,
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
Graba noche y día grillos y canarios;
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
Y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
Con él las palabras que pienso y declaro:
Madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
La ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
Con ellos anduve ciudades y charcos,
Playas y desiertos, montañas y llanos,
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano;
Cuando miro el bueno tan lejos del malo,
Cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
Los dos materiales que forman mi canto,
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos, que es mi propio canto.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.

Los números de 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 1.300 veces en 2014. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 22 viajes para llevar tantas personas.

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