El “Benedictus” o cántico de Zacarias, nos dice :
“… por la entrañable misericordia de nuestro Dios
nos visitara el Sol que nace de lo alto…”
Cada dia que pasa, en este tiempo de adviento, es un paso en este caminar que nos acerca a la celebración de la gran fiesta de la natividad de nuestro Señor… su venida en el tiempo y en la historia de la humanidad, su venida que hace de nuestra historia humana, historia sagrada, en su venia nuestros dolores y tristezas, nuestras angustias, nuestras esperanzas, nuestras alegrías, nuestros amores y desamores, se hacen parte de la gran historia de Amor en que Dios sale a nuestro encuentro, sin tener necesidad de hacerlo, sin necesitar de nuestras alabanzas ni de nuestras oraciones… gratuitamente, sale a nuestro encuentro, y desbordando gratuitamente su amor, nos hace hijos en Jesus, su único Hijo, aquel que fue engendrado… no creado, porque por el todo ha sido hecho y sin el nada se ha hecho… que por todos y cada uno de nosotros, sin exclusiones, se encarno, “… et verbum caro factum est…” haciéndose semejante en todo a nosotros, menos en el pecado, de modo que aquel “Dios de nustros padres, que habitaba en medio de su pueblo durante el exodo… pone su tienda en medio de los hombres, haciéndose humanidad asumiendo en si todo lo que somos y podemos ser… ”… et habitabit in nobis…”, o como lo proclama el símbolo de fe…
“Genitum, nom factum… qui propter nos homines et propter nostran salutem descendit de coelis et incarnatus est… et homo factus est…”
el camino hacia la pascua de nuestra salvación, en que por la muerte de Cristo, por su sangre derramada, por su cuerpo situado entre el cielo y la tierra, como signo de Amor, somos reconciliados con el padre; y que se consumara cuando el mismo a quien hemos visto humanidad pobre y débil en el pesebre y en el calvario, venga en gloria al final de los tiempos, se inicia con su nacimiento según la carne…. acontecimiento que la calenda del dia de navidad situa, luna octava, en el 5199 desde la creación, después de 2957 del diluvio, en el 2015 del inicio de la aventura de fe de Abraham, 1510 desde que Moises condujo al pueblo de Israel fuera de egipto, en el 1032 de la unción de David, en la semana 65 según la profecía de Daniel , durante la olimpiada 194, en año 752 de la fundacion de Roma, en el año 42 del imperio de cesar Octavio augusto, estando todo el orbe en paz…
“que admirable condescendencia…”… canta el pregón de la pascua… que admirable condescendencia… en que para hacernos sus hijos, el único Hijo se hace uno de nosotros, aquel por quien todo fue hecho, se hace creatura, debil pobre, necesitada de protección.
para acércanos al misterio de la natividad, para que la contemplación de la imagen de cristo niño en el pesebre, no sea solo un acto piadoso, debemos despojarnos de nuestros prejuicios, mirar mas allá, recuperar nuestra capacidad de sorprendernos cada día frente a las maravillas de una creación en constante desarrollo, donde Dios crea y recrea, donde sus manos poderosas continúan actuando por medio de nuestras pobres y débiles manos.
Las escrituras nos dicen q una doncella dará a luz un niño, al que pondrá por nombre Emmanuel, Dios – con – nosotros, ese Dios – con – nosotros, no se queda en la encarnación o en la natividad, ni se trata de una postal piadosa e ideal, se trata mas bien de un desafió, de un lucha en la que todos de una u otra forma estamos involucrados, se trata de que aquel que todo lo sostiene (“omnipotens”) se abaja para estar con nosotros, situándose de tal modo en medio de los pobres de la tierra, que no podemos hacernos los desentendidos frente al sufrimiento de quienes estan a nuestro lado.
Esta participacion de Dios en nuestra historia, hace que esta historia humana que construimos se vuelva sagradam Dios – con – nosotros, “…et verbum caro factum est…” y el verbo de Dios por quien todo fue hecho, se hace CARNE, dignificando nuestra carne, de modo que no podemos ni debemos pensar que exista algo pecaminoso o que sea desagradable a nuestro Dios en nuestra corporalidad, en nuestra sexualidad, en nuestra afectividad; “y vio Dios que lo hecho era bueno…” nos dice el Génesis, y no esta en nosotros, decir que algo hecho por Dios pueda ser malo, mas aun cuando incluyéndose en nuestra historia, Dios – con – nosotros, nos incluye a todos en la historia que Dios tiene planeada para nosotros.
En el rostro de todo ser humano excluido encontraremos debemos encontrar el rostro del Amado, en todo acto de inclusión debemos reconocer que se realiza la encarnación del verbo, ese Emmanuel, “Dios – con – nosotros”, que ha salido a nuestro encuentro para humanizar, para dignificar, para reconciliar, es aquel que viene como un niño en la noche de navidad, es aquel que como nos dice la escritura… “viene saltando entre los montes…”, llega de improviso, para llevarnos al desierto y hablarnos de amor como en los tiempos de la juventud… es el Señor, el rostro amado, que se hace presente, y que espera que lo recibamos con el corazón abierto.