Hace unos dias, en una noche de insomnio – que llevo a un dia de sueño – vi una pelicula argentina (creo) llamada “Revolucion: el cruce de los andes”, sobre la figura de Jose de San Martin, se supone que una imagen del libertador desde la perspectiva de un anciano, que en su adolescencia habria sido amanuense de San Martin, que es entrevistado por un periodista, en momentos en que se prepara el regreso a Argentina de los restos del “procer”… en un momento el periodista pregunta por “el padre de la patria” y el anciano responde “¿que es la patria? ¿lo que ustedes llaman la Argentina? ¿lo que era el reino de Chile? ¿el virreinato del Peru? ¿o todas juntas?”
En Chile, estamos en lo que llamamos “el mes de la Patria”, y las calles de ciudades y pueblos se llenan de banderas nacionales, de marchas y desfiles, de musica floklorica y no tanto, de humo de asados, de colores, olores y sabores, que supuestamente se identificarian con “lo nacional”…
Habria quizas que hacerse la pregunta “¿que es la patria?”… sera el territorio? … sera un conjunto de caracteristicas que nos son comunes? … sera mas bien una historia comun? o quizas preguntarnos Chile… que dices de ti mismo?
En estas fiestas parecen olvidarse las divisiones, las diferencias que hacen de cada quien un ser unico e irrepetible, y parecera que todxs solo somos parte de una masa, de “los chilenos”…
En estas fiestas pareciera que nos olvidamos que somos una “nacion” construida a pedazos, como un gran colage de identidades, de tradiciones, de culturas… no somos como quisieramos, no somos lo que creemos, somos lo que somos, un universo sumamente alejado del imaginario de representaciones que hemos construido de nosotros mismos y que pretendemos vender, no solo a nuestros vecinos o quienes nos visitan, o en los mercados internacionales, sino tambien a nosotros mismos.
Somos un “pais” situado al sur del sur del mundo, lejos de todo y de todxs; que se a construido sobre la base de la exclusion no solo de sus pueblos originarios, sino mas aun de la sola idea de ser parte de esos pueblos; somos un pais de excluidos, por algo a los almagristas “los de chile” los llamaron “rotos” ya que en lugar de regresar cargados de oro al Peru, regresaron mas pobres y hambrientos que antes; somos un pais que nunca ha estado en las rutas de nadie, por Chile no se pasa con rumbo a las grandes capitales, aqui los barcos – en otro tiempo – y los aviones – hoy en dia – no hacen escala, aqui se llega o desde aqui se parte…
Somos un pais multietnico, pluricultural, diverso, que sin embargo ni sabe reconocer la riqueza de su diversidad, y en un afan disciplinario – militarista, de querer vernos bien para quien nos mire desde fuera, hemos tendido a la uniformidad, uniformes para el colegio… baile nacional… flor nacional (siutiqueria de la vieja lucia), el huaso como representacion del hombre chileno…
lamentablemente nos hemos cerrado, nos cuesta reconocer que un cachimbo es tan nuestro como la cueca, y como “nuestra” cueca es tan similar a la zamacueca o a la marinera del Peru… como todos somos mestizos, como todos somos parte de esta nacion, pero sin embargo somos parte de otras muchas “tribus”…
la idea de patria no puede sino ser inclusiva, por algo es “madre patria”, incluye en si lo masculino y lo femenino – como Dios que es Padre y Madre a la vez – sin embargo tambien a veces resulta ser una madrastra, la idea de patria, nos hace ser como somos, y ser lo que somos… sin embargo nuestro pensamiento, nuestros esfuerzos, nuestro amor debiera mas bien enfocarse en la “patria grande” esta amerindia, esta america morena, llena de desiguandades y diversidades, riquisima en lo material y en lo espiritual, en lo cultural, en sabidurias diversas; y mas aun en estos tiempos globalizados deberian de enfocarse, en esa gran patria de todxs que es el mundo, asi no tendrian sentido ni lugar en nosotros esos “patrioterimos” que de vez en cuando nos invaden, y que nos hacen mirar con desconfianza al que es diferente, al que viene de otro lugar, al que no habla, o no es de nuestro mismo color, al que no piensa, al que no ama, al que no reza, al que no siente como suponemos deberiamoas hacerlo “los chilenos”…
para construir el pais que todxs quisieramos, ese donde la educacion sea gratuita y de calidad, donde los politicos realmente nos representaran, ahi donde todxs tubieramos asegurada una vida digna y plena, es necesario que volbamos los ojos hacia lo que realmente somos, que nos miremos al espejo y nos esforcemos por ver… por vernos tal cual somos, no por vernos mas blancos ni mas rubios, sino como somos, con grandezas y miserias…
en la diversidad en el mas amplio sentido del concepto, diversidad religiosa, politica, cultura, etnica, sexual, etc… de nuestro pais, esta su riqueza; desde el reconocimiento de nuestro soberano derecho a ser diferentes, es que nuestra sociedad podra abrirse a la riqueza de otras culturas, creando puetes que pasen por sobre las imaginarias fronteras establecidas por la geo – politica, pero que resultan artificiales a la hora de mirar con una perspectiva de profunda humanidad, reconociendo en el otro, el rostro de un otro amado…
“Me preguntan por el país que sueño o que deseo. Y debo decir que mi deseo es que en Chile el hombre y la mujer sean respetados. El ser humano es lo más hermoso que Dios ha hecho. El ser humano es “imagen y semejanza” de Dios. Quiero que en mi patria desde que el ser humano es concebido en el vientre de una mujer, hasta que llega a la ancianidad, sea respetado y valorado. De cualquier condición social, de cualquier pensamiento político, de cualquier credo religioso, todos merecen nuestro respeto.
Quiero que en mi país todos vivan con dignidad. La lucha contra la miseria es una tarea de la cual nadie puede sentirse excluido. Quiero que en Chile no haya más miseria para los pobres. Que cada niño tenga una escuela donde estudiar. Que los enfermos puedan acceder fácilmente a la salud. Que cada jefe de hogar tenga un trabajo estable y que le permita alimentar a su familia. Y que cada familia pueda habitar en una casa digna donde pueda reunirse a comer, a jugar, y a amarse entrañablemente.
Quiero un país donde reine la solidaridad. Muchas veces ante las distintas catástrofes que el país ha debido enfrentar, se ha demostrado la generosidad y la nobleza de nuestro pueblo. No es necesario que los terremotos solamente vengan a unir a los chilenos. Creo que quienes poseen más riquezas deben apoyar y ayudar a quienes menos poseen. Creo que los más fuertes no pueden desentenderse de los más débiles. Y que los sabios deben responsabilizarse de los que permanecen en la ignorancia. La solidaridad es un imperativo urgente para nosotros. Chile debe desterrar los egoísmos y ambiciones para convertirse en una patria solidaria.
Quiero un país donde se pueda vivir el amor. ¡Esto es fundamental! Nada sacamos con mejorar los índices económicos o con levantar grandes industrias y edificios, si no crecemos en nuestra capacidad de amar. Los jóvenes no nos perdonarían esa falta. Pido y ruego que se escuche a los jóvenes y se les responda como ellos merecen. La juventud es nuestra fuerza más hermosa. Ellos tienen el derecho de ser amados. Y tienen la responsabilidad de aprender a amar de modo limpio y abierto. Pido y ruego que la sociedad entera ponga su atención en los jóvenes, pero de un modo especial eso se lo pido y ruego a las familias: ¡No abandonen a los jóvenes! ¡Escúchenlos, miren sus virtudes antes que sus defectos, muéstrenles con sus testimonios un estilo de vivir entusiasmante!
Y por último, quiero para mi patria lo más sagrado que yo puedo decir: que vuelva su mirada al Señor. Un país fraterno sólo es posible cuando se reconoce la paternidad bondadosa de nuestro Dios. He dedicado mi vida a esta tarea: que los hombres y mujeres de mi tierra conozcan al Dios vivo y verdadero, que se dejen amar por El y que lo amen con todo el corazón. Quiero que mi patria escuche la Buena Noticia del Evangelio de Jesucristo, que tanto consuelo trae para todos.
Este es mi sueño para Chile y creo que con la ayuda de María, ese sueño es posible convertirlo en realidad.”
(“Mi Sueño de Chile, Raul cardenal Silva)