Dios te salve Maria del Carmen, llena eres de gracia Señora
Carmelita, Carmelita, ruega a Cristo por nuestro perdon…
el Señor es contigo Maria, bendita entre las mujeres
Carmelita, Carmelita, ruega a Cristo por nuestro perdon…
y bendito el fruto Señora, de tu vientre el niño Jesus
Carmelita, Carmelita, ruega a Cristo por nuestro perdon…
santa madre del Dios hecho hombre, ruega por nostros pecadores
Carmelita, Carmelita, ruega a Cristo por nuestro perdon…
haslo ahora y tambien Señora, en la hora de nuestra muerte
Carmelita, Carmelita, ruega a Cristo pornuestro perdon…
En la espera que tiene lugar en la plaza del pueblo de La Tirana, y que de una u otra manera todos los tarapaqueños vivimos en nuestros corazones por lejos que nos encontremos de la tierra bendita de La Tirana, constituye el climax en que se encuentran todos nuestros caminos, todas nuestras esperas, todas nuestras esperanza, en que nuestras alegrias, esperanzas, dolores y tristezas, se encuentran, nuestras historian se hacen historia sagrada, en medio del desierto mas arido del mundo, en medio de la pampa, en medio del frio y de camanchaca, del cielo nocturno y de las estrellas, de la espera en que, en medio y por medio de nuestras cosmogonias, de nuestros relatos ancestral, se encuentra lo humano y lo divino, bajo el manto protector de la imagen venerada de la “chinita”, de la madre y reina del carmelo, que quiso Dios padre y madre de todxs, colocar como tienda del encuentro y del reencuentro para acampar en medio de su pueblo.
Lo ritos que actualizan los mitos, que actualizan el relato salvifico del encuentro de amor y fecundidad de un Dios que se da gratuitamente a su pueblo y de sus hijos que e distintas formas y desde distintos lugares salen a su encuentro, y que para nosotros los tarapaqueños, tienen lugar en los escasos momentos que marcan el paso, la pascua, el kairos, que se situa fuera del tiempo y de los espacios cotidioanos, entre el fin de la noche del 15 y el inicio del amanecer del 16 de julio, son una inconsiente repeticion de aquellos que ritos, de cantos y danzas que ya realizaban nuestros ancestros del Tiwantinsuyo en honor de la Pacha Mama, de la Coya, que luego se vistieron con los ropajes de la virgen madre del nuevo sol para convertirse en la “Mamita” de Copabana, a orillas el sagrado lago Titicaca y a la sombra de los Pallachatas, soberana del mundo andino, en la “Mamita” del Socavon en Oruro, en la “Chinita” el Carmen, en medio de la pampa del Tamarugal, para seguir protegiendo a sus hijxs, que como antaño, vamos y venimos, seguimos circulando por la macroregion, desde el sur del Peru, al norte de Chile, desde las alturas de Bolivia al norte de Argentina, de los Andes sagrados y majestuosos, al oceano pacifico, sin importarnos los limites nacionales que se nos imponen, creando vinculos, celebrando fiestas ancestrales, carnavales cristianizados, en Copacabana, en Oruro, en La Tirana, en las Peñas, en Ayquina, en Locumba, en San Lorenzo de Tarapaca, en Pica, Matilla, en la Huayca, en Camiña, Mamiña, Colchane, en Sibaya y en Limaxiña, asi como tambien en la Urbanizacion Tarapaca en Callao, donde se instalaron nuestros hermanos Tarapaqueños expulsados por la intolerancia de la Chilenizacion compulsiva.
del 15 al 16 de Julio, se produce el momento en que se conecta nuestra fiesta con todas las fiestas del pasado y con todas las q han de venir, se actuliza el sentido de nuestra historia de encuentros y desencuentro, se prouce el momento mistico, facinante y terrible, en que lo divino se hace presente en medio nuestras vidas.
en la noche del 15 al 16 e Julio, llega a su fin un ciclo vital que habiamos iniciado la misma noche del año anterior (y que nos conecta con muchas y muy anteriores noches llenas de vida, de danzas y cantos en la misma plaz de La Tirana), alli tabien se incia nuestro caminar hacia la fiesta del año proximo, un cminar que nos lleva al encuentro con nosotros mismos y nuestras historias, y nos enlasa con las fiestas de los años que vendran, en que nuetros hijos y nietoy las generaciones que vendran, se contaran los mismos relatos miticos que nosotros y nuestros ancestros nos hemos relatado para dar sentido a nuestras historias vitales, que se hacen historia sagrada bajo manto protectos de la chinita.
ahora, lejos de la tierra santa de la tirana, cuando intento buscar en el cielo de esta gran ciudad, las constelaciones que estan representadas en la cupula del Santuario, cuando vienen a mi memoria recuerdos de fiestas pasadas, cuando desearia poder estar en la plaza del pueblo, quiero elevar mi corazon, mi alma, hacia lo divino y ofrecer mi sacrificio de comunion con el Dios de nuestros padres, y asi unirme a los ritos que celebran ahora mis hermanos y amigos…
quien sabe si volbere a estar una noche como esta en la plaza del pueblo de La Tirana, quien sabe si volberemos a encontrarnos en nuestras alegres jornadas de fiesta, en donde no importa quienes seamos o de donde vengamos, lo que importa es vivir y celebrar.
“si nos prestas la vida, chinita, para el año volberemos…”
